4. Sinautoría y educación: explorando la hibridación

Desde Cine sin Autor queremos debatir los alcances y límites que tiene producir cine bajo la lógica de la sinautoría en la educación. Para CsA es fundamental crear un prototipo de intervención de Cine sin Autor en la Educación formal. A las espaldas CsA tiene tres procesos de película dos en secundaria ¿De qué? y +101 y una en primaria “Locura en el colegio” y un recorrido en el mundo universitario que nos alegra por su autonomía y sentido. 

En el inicio de esta residencia, invitamos pronto a Las Lindes, seminario de educación y arte dentro del Ca2m, con quienes desde la primera reunión (en febrero de 2014) compartimos una visión. Nos interesa que la enseñanza del audiovisual y las enseñanzas artísticas, desde practicas colaborativas, sean potenciadas. Desde Las Lindes se valora como una oportunidad acompañar el hacer una película siguiendo la metodología de CsA en un centro escolar y teniendo como agente de “sinautoría” al profesorado ¿Cómo lograr eso tanto en la primaria como en la secundaria?

En el Centro de Arte 2 de Mayo, CsA había presentado las películas ¿De qué? y +101 (incrustamos a continuación vídeo de nuestro encuentro). Porque se dan ahí muchas claves del interés que este seminario del Ca2m tiene en Cine sin Autor.

Años después, lo que nos proponemos hacer en común es analizar también lo logrado por CsA con “Locura en el colegio” en la educación primaria -experiencia que Las Lindes no conocía-. Y en efecto eso hacemos en la siguiente reunión que es en abril de 2014.

Tanto la valoración de Las Lindes al material de visionado de “Locura en el colegio”, como las películas “¿De qué? y “+101” son herramientas de esta residencia que vamos a poner en juego para la asamblea de educación que tendrá lugar en el primer viernes del mes de noviembre.

Allí también queremos revisar qué supondría casar las potencias de la sinautoría con la educación formal e ir de este modo enfrentando algunos desafíos que a la producción cultural le traslada la sinautoría. A la asamblea también serán invitadas personas del Departamento de Educación del Museo Reina Sofia (con quien hemos tenido dos intensas reuniones) y personas de nuestras anteriores experiencias sobre todo el director del Colegio Legado Crespo y Carmen Castilla, Inspectora de Educación de Infantil de la Comunidad de Madrid que nos ha abierto la posibilidad de incorporarnos en la Formación del Profesorado.

Por otro lado queremos también llamar la atención sobre el seguimiento de nuestro proyecto en el mundo universitario. Destaca especialmente, gracias a la intermediación de Virginia Villaplana, el apoyo recibido desde la Universidad de Murcia en “¿Hacemos una peli?”, película realizada bajo metodología de CsA en la localidad de Blanca. También desde el Aula de Cine y Cultura Digital de la Universidad de Murcia, se realiza Cosas de la vida, un proyecto en curso que nos parece especialmente emocionante. “El cine ha representado la discapacidad. ¿Puede la discapacidad representarse a si misma?” y ésa es la pregunta que el alumnado de la Universidad de Murcia se pone a contestarse.

  archena

De todo esto pues hablaremos en nuestra asamblea. También con otras gentes que desde lo universitario se han interesado por hacer uso de metodologías sinautorales, como:

-David Montero, en “#OccupyFilmmaking. The Cinema of Collectivities in the Work of Cine sin Autor (CsA)“, ver presentación desde el minuto 24.45 al 48.15.

– Ana Sedeño en sus artículos “Pedagogías visuales radicales: prácticas de cine colectivo y cine sin autor como herramienta pedagógica” y “Cine social y autoría colectiva“.


Partimos de algunas hipótesis:

La sinautoría interviene en la contemporaneidad para defender el derecho a disponer de una pedagogía del vacío para explorar nuestro imaginario social. La creación como capacidad rechazaría en este caso su condición depredadora y precarizante actual. En lugar de utilizarse como instrumento de lucha y competitividad puesta al servicio de los regímenes del Mercado y de un estado público en peligro, ésta se entendería como aprendizaje (capacidad) inherente a la propia vida, como parte de la evolución, de la socialización y de la formación de identidad de cada individuo y  la colectividad.

La sinautoría, en este sentido, vendría a defender en última instancia la capacidad y el derecho de desarrollar imaginario social. Lo que supone que la enseñanza de lo artístico o lo creativo, se convertiría, no en una especialidad profesional casi siempre universitaria, sino en una “disciplina” integrada en la educación y vida del individuo desde los inicios. Si relacionamos creación con imaginario social esto supone hacer una intervención con la que renovar el compromiso pedagógico respecto a un mundo por venir.
 

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